viernes, 11 de octubre de 2013

Carta de Dios, para ti

Dios te dice hoy:
Amada hija, te he visto lo triste y sola que te has sentido los últimos días, he visto tus lagrimas salir de tus ojos y recorrer tus mejillas, te he visto esconder tu tristeza delante de la gente, sonreír sin realmente sentirlo, ayudar sin tener ánimos de hacerlo, he visto el esfuerzo que has hecho porque la gente no note tu tristeza y soledad que hoy sientes, a mi nada se me escapa, cada momento de tu vida lo superviso personalmente, lloro cuando tu lloras, rio cuando te veo sonreír.
No quiero que sigas sintiendo algo que no es verdadero, tú no estás sola, jamás lo has estado, porque Yo siempre he estado de tu lado, aun en los momentos más difíciles y en los cuales has creído que me he ido de tu lado, he estado allí contigo. Aun en aquellos momentos en los que fallaste y creíste que me había apartado de ti porque no te merecía, aun en esos momentos he sanado tus heridas, he limpiado tus vestidos y te he puesto de pie nuevamente, jamás te he dejado.
Pueda que en este momento no entiendas todo lo que ha pasado en tu vida y por lo cual te sientes sola y triste, pero confía en mí, confía en que Yo no permitiré que fracases, lo que ahora vez no es lo que yo tengo preparado para ti, mi propósito apenas está por comenzarse a cumplir en tu vida, quiero que entiendas esto desde lo profundo de tu corazón, quiero que sepas que nunca he dejado de contar contigo, que siempre te he visto y que a pesar de tus errores yo tengo un propósito hermoso para tu vida que de cierto he de cumplir.
Quiero que dejes de sentirte sola, quiero que confíes en mi, en que Yo siempre he estado, estoy y estaré contigo, ¿No es suficiente mi presencia en tu vida?, ¿No es suficiente todo lo que te he mostrado a través de todo este tiempo?, siempre tuve una sonrisa para ti, siempre tuve cuidado de ti, siempre te advertí antes de tropezar y sin embargo a pesar que tropezaste, te levante, te sane las heridas y te puse a caminar nuevamente, ¿Aun crees que no estoy contigo?
Hija amada, tu eres una princesa mía, no tienes porque sentirte triste ni mucho menos sola, la soledad solo te está hundiendo lentamente, quiero que te levantes, quiero que creas que nada está perdido, que conmigo todo puede ser hecho nuevo, que yo tengo el poder para levantarte de donde crees que no podrás. Solo quiero que comienzas a confiar en mí, a que sonrías no porque te sientas feliz, sino porque el gozo que hay en ti proviene de mi y porque estas confiada que Yo hare algo espectacular en tu vida.
Hija preciosa, no quiero que llores mas, no quiero que pases mas noches de llanto, de lagrimas, quiero que te levantes, quiero que pases la hoja de esa historia y sobre todo quiero que confíes plenamente en mi plan, en lo que yo voy a hacer, en lo que yo he considerado que es lo mejor para tu vida. Quiero que sonrías porque realmente lo sientes, no quiero que finjas mas, quiero que lo que expreses en tu rostro sea lo que realmente sientes en tu corazón, quiero que no dudes nunca de lo que Yo voy a hacer, quiero que me dejes tomarte de la mano porque no te soltare, háblame, cántame, pasa tiempo conmigo, yo te abrazare, te hare sentir que siempre has sido mía y que jamás me he alejado de ti, estoy para ti, estoy para cuidar de ti, eres la niña de mis ojos.
Jesús se acerca a ti allí en el lugar donde estas, una presencia suave de su Santo Espíritu inunda tu habitación, , ese lugar donde te encuentras, Dios pone en tu corazón la convicción de que esas palabras eran especialmente para ti, si para ti, no tienes por qué dudarlo, que sea Dios mismo quien ponga en tu corazón que fueron escritas para ti.
¿Sabes una cosa?, realmente Dios te conoce mejor de lo que tú misma te conoces, Él sabe exactamente que palabras son las que necesitas, que palabras harán cambiar tu animo o una decisión, ¿No crees que Dios se merece que le creas?
¡DESECHA LA SOLEDAD Y LA TRISTEZA Y REGÁLALE UNA SONRISA SINCERA A DIOS!
Esa sonrisa sincera representa tu confianza en que todo estará bien porque Él tiene cuidado de ti

No hay comentarios:

Publicar un comentario